Empleo

Cómo escribir una carta de presentación que alguien lea de verdad

Foto: Liza Summer en Pexels

La mayoría de cartas de presentación no se leen. No porque a nadie le importen, sino porque casi todas dicen lo mismo: que eres responsable, proactivo y trabajas bien en equipo.

Una carta que funcione hace lo contrario de eso: cuenta algo que el CV no puede contar.

Para qué sirve realmente

El CV dice qué has hecho. La carta dice por qué encajas aquí.

Esa es toda la diferencia, y de ahí salen las tres cosas que debe conseguir:

  1. Que vean que entiendes el puesto, no solo que quieres un trabajo
  2. Que conecten tu experiencia con su problema concreto
  3. Que quieran leer tu CV con atención

La estructura: tres párrafos

Primero: por qué esta empresa y este puesto.

Aquí se descartan más candidatos que en ningún otro sitio. Una carta que sirve para cualquier oferta no sirve para ninguna.

Menciona algo concreto de la oferta o de la empresa: un proyecto, un cambio que mencionan, una parte del puesto que te interesa. Con una frase demostrada basta.

«Vi que están reestructurando el área de atención al cliente. Llevo dos años

haciendo justo eso en una empresa de tamaño parecido.»

Segundo: la prueba.

Un ejemplo concreto, con resultado. Uno solo, bien contado, vale más que cinco enumerados.

«Cuando entré, las reclamaciones tardaban dos días en responderse. Reorganicé

la cola por urgencia y creé respuestas tipo para los casos repetidos; hoy el

tiempo medio es de cuatro horas con el mismo equipo.»

Fíjate en la estructura: situación, qué hiciste, qué cambió.

Tercero: el cierre.

Corto y sin súplicas. Que quede claro que estás disponible y que quieres hablar.

«Me gustaría explicarles cómo aplicaría esto a su caso. Quedo atento.»

Lo que hay que quitar

«Me dirijo a ustedes para presentar mi candidatura al puesto de…» Ocupa la primera línea, que es la más valiosa, para decir algo evidente.

La lista de adjetivos. Responsable, proactivo, dinámico, con don de gentes. Todo el mundo los pone y nadie los demuestra. Si eres organizado, cuéntalo con un hecho.

Repetir el CV. Si van a leer lo mismo dos veces, no leen la carta.

«Estimados señores». Busca el nombre de quien recibe. Si no aparece, «Hola, equipo de [empresa]» funciona mejor que una fórmula del siglo pasado.

Hablar solo de ti. «Busco crecer», «quiero desarrollarme», «me permitiría aprender». Tus objetivos importan, pero la carta va de lo que aportas.

Pedir disculpas. «Aunque no tengo experiencia en…». Nunca señales tus carencias tú mismo.

La longitud

Media página. Entre 150 y 250 palabras. Tres párrafos cortos.

Nadie lee una carta de una página completa. Si no cabe en la pantalla de un teléfono sin desplazarse mucho, es larga.

Adáptala sin reescribirla entera

No hace falta empezar de cero para cada oferta.

Fija la estructura y el párrafo de la prueba —tu mejor ejemplo suele servir para varias ofertas parecidas.

Cambia solo el primer párrafo y una o dos palabras del cierre. Diez minutos por candidatura.

Y una comprobación antes de enviar: si la carta sirviera igual para otra empresa, no está lista.

Si te falta experiencia

Es el caso donde la carta más ayuda, porque compensa lo que el CV no tiene.

Cambia la prueba laboral por otra prueba. Un proyecto propio, un trabajo de estudios, algo que organizaste, algo que aprendiste solo. Lo que importa es el mismo esquema: situación, qué hiciste, qué cambió.

Y no te disculpes por la falta de experiencia. Habla de lo que sí tienes.

Detalles que hacen que la descarten

  • El nombre de otra empresa copiado de la carta anterior. Pasa constantemente y es descarte inmediato.
  • Faltas de ortografía. Léela en voz alta antes de enviar.
  • Enviarla como texto suelto en el cuerpo del correo sin ningún formato, o como imagen.
  • El archivo llamado carta_final_v3.docx. Ponle tu nombre.

Lo esencial

  • El CV dice qué hiciste; la carta, por qué encajas aquí.
  • Tres párrafos: por qué esta empresa, una prueba concreta, cierre corto.
  • 150 a 250 palabras. Media página.
  • Menciona algo específico de la oferta en la primera línea.
  • Un ejemplo con resultado vale más que cinco adjetivos.
  • Fuera «me dirijo a ustedes» y fuera la lista de cualidades.
  • Si sirve para otra empresa, no está lista.
  • Nunca señales tus carencias tú mismo.

Diez minutos por candidatura. Es lo que separa una carta que se lee de una que se salta.