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Cómo eliminar el mal olor de la lavadora

Foto: Vlad Deep en Pexels

Sacas la ropa limpia y huele a húmedo. La lavas otra vez y sigue igual. Es de los problemas domésticos más molestos, porque el aparato que debería limpiar es el que ensucia.

La causa casi siempre es la misma: restos de detergente, suciedad y humedad acumulados en zonas que el lavado normal no alcanza. Y están en tres sitios concretos.

Los tres focos

La goma de la puerta. En las lavadoras de carga frontal, ese pliegue de goma retiene agua, pelusa y restos de jabón después de cada lavado. Es el culpable más frecuente, y basta con separarlo con los dedos para ver lo que hay dentro.

El filtro. Está detrás de una tapa pequeña en la parte baja del frontal. Ahí terminan monedas, pelos, botones y una masa de pelusa que se pudre con el tiempo. Mucha gente no ha abierto ese filtro nunca.

El cajón del detergente. Los restos de jabón y suavizante se acumulan y crían moho. Se ve en cuanto lo sacas.

Si el olor persiste después de limpiar los tres, entonces sí toca revisar el tambor y el desagüe.

Cómo limpiar cada uno

La goma de la puerta

Separa el pliegue con los dedos y limpia todo el interior con un paño húmedo. Vas a sacar pelusa gris y restos pegajosos.

Para el moho incrustado, una pasta de bicarbonato con un poco de agua, veinte minutos de espera y un cepillo suave. Enjuaga y, sobre todo, seca bien.

Si la goma está negra por dentro y no sale con nada, el moho penetró en el material y hay que cambiarla. Es una pieza barata.

El filtro

Coloca una bandeja plana y un paño debajo: va a salir agua, a veces bastante. Abre la tapa, desenrosca el filtro despacio y deja que drene.

Quita todo lo que encuentres, enjuágalo bajo el grifo, límpialo con un cepillo y vuelve a enroscarlo bien. Que quede firme, o goteará.

Hazlo cada dos o tres meses. Es la tarea de mantenimiento más olvidada y la que más problemas evita, incluidos algunos que no son de olor.

El cajón del detergente

Sácalo por completo —casi todos tienen una pestaña que hay que presionar—, déjalo en remojo con agua caliente y frota con un cepillo, sin olvidar el hueco donde encaja, que también acumula restos.

El lavado de limpieza

Con las tres piezas limpias, toca el interior.

Programa el lavado más caliente que tenga, en vacío, sin ropa. El calor es lo que mata la mayor parte de lo que causa el olor.

Puedes añadir vinagre blanco en el cajón o bicarbonato en el tambor. Uno u otro, nunca los dos a la vez: se neutralizan entre sí y no hacen nada. Y tampoco los mezcles con lejía.

Si hay mucha suciedad acumulada, existen limpiadores específicos para lavadora; sigue sus instrucciones y ventila.

Repite este lavado una vez al mes.

Por qué se ensucia: casi siempre es el detergente

Aquí está la causa de fondo que casi nadie sospecha.

La mayoría de la gente usa más detergente del necesario. El exceso no se disuelve, se queda pegado en el tambor y en los conductos, y ahí se pudre.

Usa la cantidad que indica el envase, y menos si tu agua es blanda. Un síntoma claro de exceso: si al abrir ves espuma seca o la ropa sale con tacto jabonoso, llevas tiempo pasándote.

Lo mismo con el suavizante, que es aún más espeso y se acumula peor.

Cómo evitar que vuelva

Deja la puerta y el cajón abiertos entre lavado y lavado. Es lo más eficaz de toda esta lista y no cuesta nada: una lavadora cerrada en húmedo es un criadero.

Saca la ropa en cuanto termine. Dejarla dentro horas transfiere el olor a la ropa y humedece el tambor.

Seca la goma con un paño después de cada uso. Diez segundos.

Lava en caliente de vez en cuando. Lavar siempre en frío ahorra energía, pero deja que la suciedad se acumule. Un programa caliente al mes compensa.

Revisa la carga. Meter la lavadora a tope impide que el agua circule y deja restos por todas partes.

Cuando no es la lavadora

Si limpiaste todo y el olor sigue, hay dos causas menos evidentes:

El desagüe. Si el olor recuerda a alcantarilla y aparece también en el fregadero cercano, el problema es la tubería, no el aparato.

El tubo de desagüe mal colocado. Si su extremo queda sumergido o demasiado bajo, puede devolver agua sucia al tambor.

Lo esencial

  • El olor vive en la goma, el filtro y el cajón, no en el tambor.
  • Abre el filtro cada dos o tres meses. Pon una bandeja: sale agua.
  • Lavado en vacío al más caliente, una vez al mes.
  • Vinagre o bicarbonato, nunca los dos juntos, y ninguno con lejía.
  • Usa menos detergente. El exceso es la causa de fondo más común.
  • Deja la puerta y el cajón abiertos entre lavados. Lo más eficaz y gratis.
  • Saca la ropa al terminar y seca la goma.
  • Si huele a alcantarilla, mira el desagüe, no la lavadora.

Media hora de limpieza y un hábito de diez segundos al día resuelven un problema que mucha gente arrastra durante años.