Cuando el agua se va despacio, el instinto es comprar un desatascador químico. Suele ser la peor primera opción, y la razón merece explicarse antes de nada.
Por qué evitar el producto químico
Dañan las tuberías. Generan calor y corroen, sobre todo en instalaciones antiguas o de plástico. Un uso repetido acorta la vida de la tubería.
Son peligrosos en casa. Salpican, queman la piel y liberan vapores. Y si los mezclas con otro producto, pueden generar gases tóxicos.
Y muchas veces no resuelven. Si el atasco es un tapón sólido de pelo o grasa, el líquido se queda encima sin atravesarlo. Entonces tienes el atasco más un tubo lleno de producto corrosivo, y desmontar el sifón se vuelve peligroso.
Los métodos mecánicos son más eficaces y más seguros. Ve en este orden.
1. Agua muy caliente
Lo más simple y sorprendentemente eficaz cuando el atasco es de grasa o jabón.
Hierve agua y viértela despacio, en dos o tres tandas, dejando que actúe entre una y otra.
Advertencia: si tus tuberías son de PVC, usa agua caliente del grifo, no hirviendo. El agua a punto de ebullición puede deformar el plástico.
2. Bicarbonato y vinagre
El clásico casero, y funciona bien con grasa y olores.
Echa media taza de bicarbonato por el desagüe, seguida de una taza de vinagre blanco. Va a burbujear: eso es lo que arrastra la suciedad de las paredes.
Tapa el desagüe para que la reacción empuje hacia abajo y no hacia arriba. Espera media hora y aclara con agua caliente.
No sirve para tapones sólidos, pero es excelente como mantenimiento mensual.
3. El desatascador de goma
Bien usado resuelve la mayoría de los atascos, y casi todo el mundo lo usa mal.
Que haya agua cubriendo la campana: el desatascador trabaja con agua, no con aire.
Tapa el rebosadero —ese agujerito cerca del borde del lavabo— con un paño húmedo. Si lo dejas abierto, la presión se escapa por ahí y no pasa nada. Este es el error que hace que la gente crea que no funciona.
Empuja y tira con fuerza, unas quince o veinte veces seguidas, sin despegar la campana. El tirón importa más que el empujón: lo que rompe el tapón es la succión.
4. Limpiar el sifón
El sifón es esa curva en U bajo el lavabo. Su forma retiene agua para que no suban olores, y por eso mismo es donde se acumula todo.
Pon un cubo debajo. Va a salir agua sucia, seguro.
Afloja las dos tuercas con la mano —casi siempre son de plástico y no necesitan herramienta—, retira la pieza y vacíala. Vas a encontrar una masa de pelo, jabón y restos.
Límpiala con agua caliente y un cepillo viejo, y vuelve a montarla apretando a mano. Abre el grifo y comprueba que no gotea.
Es la solución definitiva cuando el atasco está cerca, y no requiere ninguna habilidad especial.
5. Una guía o cinta metálica
Para atascos más profundos existen unas cintas metálicas flexibles, baratas y disponibles en cualquier ferretería.
Se introduce girando, hasta notar resistencia. Entonces sigue girando: la idea es enganchar el tapón y sacarlo, no empujarlo más adentro.
Si no tienes una, una percha de alambre estirada con un pequeño gancho en la punta sirve para atascos superficiales de pelo. Con cuidado de no rayar.
Según dónde esté el atasco
Lavabo del baño: casi siempre pelo y jabón, y casi siempre en el sifón o justo debajo del tapón. Empieza por retirar el tapón y limpiar lo que hay enganchado.
Fregadero de cocina: casi siempre grasa. Agua caliente y bicarbonato con vinagre son especialmente eficaces aquí.
Ducha: pelo. Hay unos ganchos de plástico baratos, diseñados para eso, que sacan una cantidad de pelo asombrosa.
Inodoro: desatascador específico, con forma de embudo. Nunca uses productos químicos aquí: si no resuelve, alguien tendrá que meter la mano después.
Cuando hay que llamar a alguien
- Varios desagües atascados a la vez. Eso ya no es un tapón local, es la bajante general.
- El agua sube por otro desagüe al usar uno.
- Vuelve a atascarse cada pocas semanas después de limpiarlo bien.
- Olor persistente a alcantarilla sin atasco visible.
Para que no vuelva
- Un filtro en la ducha y el fregadero. Cuesta poco y es lo que más evita.
- No tires aceite por el fregadero. Se solidifica y es la causa número uno. Guárdalo en un envase y tíralo con la basura.
- Agua caliente una vez por semana en el fregadero.
- Bicarbonato y vinagre una vez al mes como mantenimiento.
Lo esencial
- Los productos químicos son la peor primera opción: dañan, son peligrosos y muchas veces no atraviesan el tapón.
- Orden: agua caliente, bicarbonato con vinagre, desatascador, sifón, guía.
- Con PVC, agua caliente del grifo, no hirviendo.
- Tapa el rebosadero al usar el desatascador. Sin eso no funciona.
- El tirón desatasca más que el empujón.
- Limpiar el sifón resuelve la mayoría y solo necesita un cubo.
- Nunca eches aceite por el fregadero.
- Si se atascan varios desagües a la vez, llama a un profesional.
Un cubo, diez minutos y las manos sucias resuelven lo que un producto corrosivo suele dejar peor.