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Cómo bajar la factura de la luz sin pasar frío ni calor

Foto: GOWTHAM AGM en Pexels

Casi todos los consejos sobre ahorrar electricidad se centran en apagar luces. Y las luces son, con diferencia, lo que menos consume de tu casa.

Mientras desenchufas el cargador del teléfono, el aire acondicionado gasta en una hora lo que ese cargador en varias semanas. Por eso tanta gente sigue todos los consejos y no ve ninguna diferencia en la factura: está atacando lo que no importa.

Vamos a lo que sí mueve la aguja.

Dónde se va realmente tu electricidad

En una casa promedio, el consumo se reparte más o menos así:

Lo que genera calor o frío se lleva la mayor parte. Aire acondicionado, calefacción, calentador de agua, horno, plancha, secadora. Todo aparato cuya función sea cambiar la temperatura de algo consume muchísimo, porque calentar y enfriar es lo más caro que existe en electricidad.

El refrigerador va aparte. Consume poco a poco, pero está encendido las 8.760 horas del año. Esa constancia lo convierte en uno de los mayores gastos de la casa.

El resto casi no cuenta. Televisión, computadora, luces, cargadores. Todos juntos suelen quedar muy por debajo de lo que gasta un solo aparato de climatización.

Conclusión práctica: si quieres bajar la factura, concéntrate en la temperatura. Lo demás es ruido.

El aire acondicionado y la calefacción

Aquí está la mitad de tu factura en los meses extremos, y aquí están los ajustes que más rinden.

Cada grado importa mucho. Bajar o subir un solo grado el termostato puede cambiar el consumo de ese aparato entre un 5 y un 10%. En verano, pasar de 21 a 24 grados no se nota apenas en comodidad y sí en la factura.

Un ventilador cambia la ecuación. El aire en movimiento hace que sientas entre dos y tres grados menos de los que marca el termómetro. Un ventilador consume una fracción mínima de lo que consume un aire acondicionado. Usar los dos juntos, con el aire más alto, sale mucho más barato que el aire solo más bajo.

No apagues y enciendas todo el rato. Poner el aire al mínimo para "enfriar rápido" no enfría más rápido: los equipos dan la misma potencia y luego trabajan de más. Mejor una temperatura estable.

Cierra lo que no usas. Climatizar habitaciones vacías es tirar dinero.

Y lo más rentable de todo: tapa las fugas. Una puerta que no ajusta o una ventana con holgura obligan al aparato a trabajar sin parar. Sellar rendijas cuesta muy poco y su efecto dura años. Es la mejor relación entre lo que inviertes y lo que ahorras de toda esta lista.

El agua caliente

Suele ser el segundo mayor gasto y casi nadie lo revisa.

Baja la temperatura del calentador. Muchos vienen configurados muy por encima de lo necesario. Alrededor de 55 grados es suficiente para uso doméstico, y además reduce el riesgo de quemaduras.

Duchas más cortas. Reducir la ducha unos minutos es de los cambios que más se notan, porque el agua caliente concentra mucho consumo en poco tiempo.

Revisa si gotea. Un grifo de agua caliente que gotea desperdicia agua y la energía que costó calentarla.

El refrigerador

Está encendido siempre, así que cualquier mejora se multiplica por todo el año.

Comprueba la goma de la puerta. Prueba a cerrar la puerta atrapando una hoja de papel. Si puedes sacarla tirando suavemente, la goma ya no sella y el aparato está enfriando la cocina. Cambiarla es barato.

Sepáralo de la pared. Necesita unos centímetros por detrás para expulsar calor. Pegado al muro, trabaja de más.

Aléjalo del horno y del sol. Cuanto más caliente esté a su alrededor, más le cuesta enfriar dentro.

No lo llenes hasta arriba, pero tampoco lo dejes vacío. El aire necesita circular; a la vez, un refrigerador con contenido mantiene mejor el frío.

Deja enfriar la comida antes de guardarla. Meter una olla caliente obliga al motor a un esfuerzo grande.

La ropa

Lava en frío o a baja temperatura. La mayor parte de la electricidad que usa una lavadora se va en calentar el agua, no en girar. Los detergentes actuales funcionan bien en frío para la ropa de uso diario.

Llena la lavadora. Media carga consume casi lo mismo que una completa.

Evita la secadora siempre que puedas. Es de los aparatos que más consumen de una casa. Tender la ropa es, sin comparación, el ahorro más grande y más fácil de esta lista.

El "consumo fantasma": lo que sí y lo que no

Los aparatos apagados pero enchufados consumen algo. Es cierto. Pero suele representar una parte pequeña de la factura, y desenchufar el cargador del teléfono cada noche no va a cambiarte la vida.

Donde sí vale la pena: los equipos con fuente de alimentación permanente — consolas, decodificadores, equipos de sonido, computadoras de escritorio. Conéctalos a una regleta con interruptor y apágala cuando termines. Un gesto, varios aparatos.

Qué revisar en tu factura

Casi nadie la lee más allá del importe, y ahí hay dos datos útiles.

La potencia contratada. Muchos hogares pagan por más de la que necesitan. Si nunca se te ha ido la luz por conectar varios aparatos a la vez, es probable que puedas bajarla. Ese ajuste reduce la parte fija de la factura todos los meses.

Si hay horarios con precios distintos. En bastantes países la electricidad cuesta menos en determinadas franjas. Si es tu caso, mover la lavadora, el lavavajillas y la plancha a esas horas cambia la factura sin cambiar nada de tu vida.

Lo esencial

  • Todo lo que calienta o enfría es lo que gasta. Las luces casi no cuentan.
  • Un grado en el termostato puede valer entre un 5 y un 10% del consumo de ese aparato.
  • Ventilador junto al aire acondicionado: sientes menos calor gastando mucho menos.
  • Sellar rendijas es lo más rentable de toda la lista.
  • Baja el calentador a unos 55 grados.
  • Revisa la goma del refrigerador con la prueba del papel.
  • Lava en frío y tiende la ropa. La secadora es de lo que más consume.
  • Mira la potencia contratada de tu factura: puede que pagues de más cada mes por nada.

No hace falta pasar frío ni calor. Hace falta dejar de perseguir cargadores y mirar los aparatos que de verdad mueven el contador.