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Cómo quitar manchas difíciles según el tipo de mancha

Foto: Tima Miroshnichenko en Pexels

No existe un truco que sirva para todas las manchas. Lo que quita el aceite fija la sangre, y el agua caliente que ayuda con unas convierte otras en permanentes.

Por eso conviene saber dos reglas generales y después ir por tipo.

Las dos reglas que valen para todo

1. Cuanto antes, mejor. Una mancha fresca sale casi siempre; la misma mancha seca de tres días, muchas veces ya no. Si no puedes tratarla, al menos mójala con agua fría y déjala húmeda.

2. Frío primero, salvo excepciones. El calor cocina las manchas de origen orgánico —sangre, huevo, leche, sudor— y las fija de forma permanente. Ante la duda, agua fría.

Y una tercera que evita disgustos: no metas nunca una prenda en la secadora si la mancha sigue ahí. El calor de la secadora es lo que la vuelve definitiva.

Antes de aplicar nada

Prueba en una zona oculta: un dobladillo, la costura interior. Algunos tejidos destiñen.

Trabaja del borde hacia el centro. Al revés extiendes la mancha.

No frotes con fuerza. En la mayoría de tejidos, frotar rompe fibras y deja una marca clara aunque la mancha desaparezca. Se da toquecitos con un paño.

Pon un paño limpio debajo de la zona manchada para que absorba lo que salga.

Por tipo de mancha

Grasa y aceite

Absorbe primero: cubre con maicena o talco, deja quince minutos y sacude. Eso retira buena parte antes de mojar nada.

Después aplica detergente lavavajillas directamente sobre la mancha —está diseñado para disolver grasa—, deja actuar unos minutos y lava con la temperatura más alta que admita la prenda. Aquí el calor sí ayuda.

Sangre

Agua fría, siempre. El agua caliente la fija de inmediato y ya no sale.

Enjuaga bajo el grifo con agua fría desde el reverso de la tela, empujando la mancha hacia fuera. Si queda, deja en remojo en agua fría con sal un par de horas.

Vino tinto

Absorbe el exceso con un paño, sin frotar. Cubre con sal en abundancia mientras esté húmeda: la sal absorbe.

Después, agua fría abundante. Si persiste, remojo con agua fría y un poco de detergente.

Café y té

Enjuaga con agua fría desde el reverso cuanto antes. Si ya está seca, remojo prolongado con detergente. En blancos resistentes, un poco de agua oxigenada suele funcionar; prueba antes en zona oculta.

Sudor y cerco amarillo

El amarilleo de las axilas viene de la mezcla del sudor con el desodorante.

Mezcla bicarbonato con un poco de agua hasta formar una pasta, aplícala, espera media hora y frota suavemente antes de lavar. En prendas blancas y resistentes también sirve un remojo con agua oxigenada.

Prevención: deja secar el desodorante antes de vestirte.

Tinta de bolígrafo

Alcohol. Pon un paño limpio debajo, empapa un algodón en alcohol y da toquecitos desde el reverso. La tinta va pasando al paño de abajo: cámbialo a medida que se ensucie.

Barro

Deja que se seque del todo. Es lo contrario del instinto, pero el barro húmedo se extiende y penetra. Seco, se cepilla y sale la mayor parte. Después, lavado normal.

Chicle

Frío. Bolsa con hielo sobre el chicle, o la prenda un rato en el congelador dentro de una bolsa. Endurecido, se desprende con el borde de una cuchara.

Rotulador permanente y maquillaje

Alcohol para el rotulador, con la técnica del paño debajo.

Para el maquillaje graso, primero absorbe con talco, luego lavavajillas como con la grasa.

Errores que arruinan la prenda

Agua caliente en manchas orgánicas. Sangre, huevo, leche, sudor: las fija.

Secadora antes de comprobar. Si la mancha sigue, la secadora la hace permanente.

Frotar fuerte. Deja una zona desgastada y más clara.

Mezclar productos. Nunca combines lejía con amoniaco ni con vinagre: los gases son tóxicos. Y si usas dos productos distintos, enjuaga bien entre uno y otro.

Lejía en color, lana o seda. Decolora y daña la fibra.

Ignorar la etiqueta. Ese símbolo pequeño dice la temperatura máxima y si admite lejía. Con seda, lana y prendas delicadas, mejor a la tintorería que arriesgarse.

Lo esencial

  • Cuanto antes, mejor. Fresca sale; seca, muchas veces no.
  • Frío por defecto. El calor fija las manchas orgánicas.
  • Nunca a la secadora con la mancha todavía ahí.
  • Del borde al centro y con toquecitos, sin frotar.
  • Grasa: absorbe con maicena, después lavavajillas y calor.
  • Sangre: agua fría, nunca caliente.
  • Vino: sal mientras está húmeda, luego agua fría.
  • Sudor: pasta de bicarbonato.
  • Tinta: alcohol con un paño debajo.
  • Barro: déjalo secar antes de tocarlo.
  • Chicle: congelar y desprender.
  • Nunca mezcles lejía con amoniaco ni vinagre.

Saber qué tipo de mancha tienes delante decide entre recuperar la prenda o arruinarla en el primer intento.