Hogar

Cómo limpiar el refrigerador y que la comida aguante más

Foto: Sydney Sang en Pexels

El refrigerador está encendido las 24 horas, guarda lo que comes y casi nadie lo limpia hasta que huele. Y más allá de la higiene, la mitad de la comida que se tira se estropea antes de tiempo por estar mal colocada dentro de él.

Así que esto son dos cosas: cómo limpiarlo bien y cómo usarlo para que la comida dure.

La limpieza, en media hora

Elige el momento: cuando esté más vacío, justo antes de la compra grande.

1. Desenchúfalo y saca todo. Aprovecha para tirar lo caducado y lo que lleva semanas sin tocarse.

2. Saca bandejas y cajones y lávalos aparte con agua tibia y jabón. No los metas en agua caliente si son de vidrio y están fríos: pueden romperse por el cambio brusco de temperatura. Déjalos templar primero.

3. Limpia el interior con agua templada y bicarbonato —dos cucharadas por litro— o con agua y vinagre. Evita la lejía y los productos agresivos: dejan olor que se transmite a la comida.

4. El desagüe. Es el agujero pequeño en la pared del fondo, y se atasca. Pasa un bastoncillo o un limpiapipas. Un desagüe atascado es la causa número uno del agua acumulada y del mal olor.

5. Las gomas de la puerta. Se acumula suciedad y moho en los pliegues. Un cepillo de dientes viejo con agua y bicarbonato. Están ahí para cerrar herméticamente: si están sucias o resecas, entra aire caliente y el aparato gasta más.

6. Seca todo bien antes de volver a montar.

7. Y por detrás: aspira el polvo del serpentín trasero o inferior. Con polvo disipa peor el calor y consume bastante más. Dos veces al año.

8. Vuelve a enchufar, espera a que enfríe y guarda la comida.

Dónde va cada cosa

El refrigerador no enfría igual en todas partes, y colocar bien alarga la vida de la comida sin ningún esfuerzo.

La puerta es la zona más caliente y la que más cambia de temperatura. Ahí van bebidas, salsas, mermeladas y condimentos. Nunca la leche ni los huevos, aunque el fabricante haya puesto un hueco para ellos.

Los estantes de arriba, temperatura media y estable: lo ya cocinado, las sobras, los lácteos abiertos, lo que quieres tener a la vista.

Los estantes de en medio: huevos, quesos, embutidos, yogures.

El estante de abajo es el más frío. Ahí va lo crudo: carne, pollo, pescado. Y siempre en un recipiente cerrado, para que no gotee sobre lo de abajo. Por eso va abajo del todo.

Los cajones inferiores tienen más humedad: fruta y verdura.

Y separa la fruta de la verdura si tienes dos cajones. Muchas frutas desprenden un gas que acelera la maduración de todo lo que tienen cerca. Es la razón por la que la verdura se estropea antes de lo que debería.

Lo que NO va en el refrigerador

Se estropea antes o pierde sabor:

  • Tomates, que se vuelven harinosos.
  • Papas y cebollas, en un sitio fresco, oscuro y seco. Y no juntas: la cebolla hace brotar la papa.
  • Ajos.
  • Plátanos, que se ennegrecen.
  • Pan, que se endurece mucho más rápido. Mejor congelado si no lo vas a comer.
  • Aceite de oliva, que se solidifica.
  • Miel, que cristaliza.

Ajustes que ahorran luz y conservan mejor

La temperatura correcta está en torno a los 4 grados en el refrigerador y -18 en el congelador. Muchos aparatos vienen ajustados más fríos de lo necesario, lo que gasta más sin conservar mejor.

Un termómetro barato dentro te dice la temperatura real, que rara vez coincide con la del panel.

No lo llenes hasta arriba. El aire frío necesita circular. Un refrigerador demasiado lleno enfría mal por dentro.

Pero el congelador sí conviene lleno, porque lo congelado ayuda a mantener el frío.

No metas comida caliente. Sube la temperatura de todo lo demás y obliga al motor a trabajar. Deja templar primero.

Abre poco y cierra rápido. Piensa qué vas a sacar antes de abrir.

Y sepáralo de la pared unos centímetros, y lejos del horno y del sol directo.

Para que la comida dure más

Recipientes herméticos, no platos con film. Conservan mejor y evitan que los olores se mezclen.

Etiqueta con la fecha lo que cocines. A los cuatro días nadie recuerda de cuándo es.

Lo nuevo detrás, lo viejo delante. La regla que más comida salva.

Ten una zona de "cómete esto pronto" a la vista, en el estante superior. Lo que no se ve, no se come.

No laves la fruta y la verdura hasta el momento de usarlas. La humedad acelera que se pudran.

Y las hierbas frescas, en un vaso con un poco de agua, como flores.

Mantenimiento

  • Una revisión rápida cada semana, coincidiendo con la compra: tirar lo malo, rotar lo viejo hacia delante.
  • Limpieza a fondo cada dos o tres meses.
  • Bicarbonato abierto dentro, cambiado cada pocos meses, para los olores.
  • Descongela el congelador cuando el hielo pase de medio centímetro: el hielo acumulado dispara el consumo.

Lo esencial

  • La puerta es la zona más caliente. Nunca leche ni huevos ahí.
  • Lo crudo, en el estante de abajo y en recipiente cerrado.
  • Separa fruta de verdura: la fruta acelera la maduración.
  • El desagüe atascado es la causa principal del mal olor.
  • Limpia las gomas de la puerta y aspira el serpentín trasero dos veces al año.
  • 4 grados y -18 son las temperaturas correctas. Comprueba con un termómetro.
  • No metas comida caliente ni lo llenes hasta arriba.
  • Tomates, papas, cebollas, ajos, plátanos y pan fuera.
  • Lo nuevo detrás, lo viejo delante, y una zona de "cómete esto pronto".

Colocar bien la comida y desatascar el desagüe son dos cosas de diez minutos que resuelven el mal olor y hacen que la compra dure varios días más.