Sobre el wifi público circulan dos discursos opuestos: que es un peligro constante o que ya no pasa nada. La realidad está en medio, y ha cambiado bastante en los últimos años.
Conviene saber qué riesgo es real hoy, porque las precauciones útiles son distintas de las que se repiten por costumbre.
Qué ha cambiado
Hace años, en una red abierta se podía ver el tráfico de los demás con herramientas sencillas. Hoy casi todas las páginas y aplicaciones van cifradas: aunque alguien intercepte el tráfico, ve datos ilegibles.
Eso reduce mucho el riesgo clásico de "me roban la contraseña del banco por mirar la red". Pero deja otros que siguen siendo muy reales.
Los riesgos que siguen existiendo
La red falsa. El principal, con diferencia. Alguien monta una red con un nombre creíble —el del café, el del aeropuerto, el del hotel— y quien se conecta pasa todo su tráfico por su equipo. Desde ahí puede redirigirte a páginas falsas o pedirte que instales algo.
El portal de acceso manipulado. Esa pantalla que te pide aceptar condiciones o registrarte. En una red falsa, es la herramienta perfecta para pedirte datos personales, una contraseña o que instales un certificado. Nunca instales nada que te pida una red wifi.
Las aplicaciones mal hechas. No todas cifran bien. No lo puedes saber desde fuera.
Mirar por encima del hombro. Suena tonto y es el método más eficaz que existe en un aeropuerto o un café lleno.
Tu dispositivo visible en la red. Si tienes carpetas compartidas activas, las estás compartiendo con desconocidos.
Las reglas prácticas
Confirma el nombre de la red
Pregunta al personal cuál es la red oficial y su contraseña exacta. Desconfía de redes abiertas con nombres genéricos como "Wifi Gratis" o "Free Internet", y de dos redes con nombres casi idénticos.
Una red con contraseña es mejor que una abierta, aunque la contraseña esté en la pared.
Desactiva la conexión automática
Es la precaución más importante y la que menos gente aplica. Los teléfonos se conectan solos a redes con nombres que ya conocen, y eso permite que una red falsa con el nombre de una cadena conocida te capture sin que te enteres.
Busca en los ajustes de wifi la opción de conectarse automáticamente y desactívala, y borra de la lista las redes públicas que ya no uses.
Comprueba que la dirección web es la correcta
Antes de escribir cualquier contraseña, mira la barra de direcciones: que sea exactamente el sitio que esperas y que la conexión sea segura. Si el navegador avisa de un problema con el certificado, no continúes. En una red normal eso es raro; en una red manipulada es la señal.
Usa los datos móviles para lo importante
La regla más simple de todas: banca, compras y trámites, por datos móviles. Tu conexión móvil va cifrada de extremo a extremo con tu operadora y no depende de a quién pertenezca el router.
Si necesitas hacerlo desde la computadora, comparte la conexión desde tu teléfono.
Considera una red privada virtual
Una VPN cifra todo tu tráfico hasta un servidor, lo que anula la mayoría de los riesgos de una red hostil.
Dos advertencias:
- Elige un servicio de pago y con reputación. Una VPN gratuita ve todo tu tráfico; le estás dando a un desconocido exactamente lo que querías evitar.
- No es magia. No te protege de instalar algo malicioso ni de meter tu contraseña en una página falsa.
Desactiva lo que no necesitas
- Compartir archivos e impresoras, en la computadora.
- Marca la red como pública cuando el sistema te lo pregunte: aplica reglas más estrictas.
- Apaga el wifi cuando no lo uses, y también gasta menos batería.
No instales nada
Ninguna red legítima necesita que instales una aplicación, un certificado o un "gestor de conexión". Si te lo piden, desconéctate.
Qué es seguro y qué no
Razonablemente seguro en wifi público: leer noticias, ver vídeos, consultar mapas, mensajería con cifrado, correo en una aplicación oficial.
Mejor por datos móviles: banca, pagos, compras con tarjeta, trámites con documentación personal, acceso a sistemas de trabajo.
Nunca: instalar lo que pida la red, aceptar avisos de certificado, escribir contraseñas en una página a la que llegaste por un enlace, hacer transferencias.
Casos particulares
Hoteles. Sus redes suelen ser antiguas y compartidas por muchísima gente. Trátalas como cualquier red pública.
Aeropuertos. Muy concurridos y con muchas redes falsas. Además, mucha gente mirando pantallas.
Wifi del trabajo o de un cliente. No es pública, pero tampoco es tuya. Ten en cuenta que el tráfico puede estar registrado.
Puertos USB públicos para cargar. Existe el riesgo, aunque poco frecuente, de que un puerto manipulado intente acceder al teléfono. Usa tu propio cargador en el enchufe, o un cable de solo carga.
Lo esencial
- El riesgo principal hoy es la red falsa, no que espíen el tráfico cifrado.
- Confirma el nombre exacto de la red con el personal.
- Desactiva la conexión automática y borra las redes públicas guardadas.
- Nunca instales nada que te pida una red wifi.
- Si el navegador avisa de un certificado, desconéctate.
- Banca y pagos, por datos móviles. Es la regla que resuelve casi todo.
- Una VPN ayuda, pero de pago y con reputación: las gratuitas ven tu tráfico.
- Desactiva compartir archivos y marca la red como pública.
Si solo aplicas una cosa: haz lo importante por datos móviles y deja el wifi público para lo que no requiere contraseña.