Conducir con lluvia cambia tres cosas a la vez: ves menos, frenas peor y te ven menos. Y la mayoría de los sustos vienen de no ajustar la conducción a esas tres cosas al mismo tiempo.
Hay además un detalle que casi nadie sabe y que explica muchos accidentes: el momento más peligroso no es el aguacero, sino los primeros minutos.
Los primeros diez minutos son los peores
Cuando empieza a llover después de un periodo seco, el agua se mezcla con el aceite, la goma y la suciedad acumulados en el asfalto y forma una película especialmente resbaladiza.
En ese rato la adherencia es mucho peor que media hora después, cuando la lluvia ya ha limpiado la calzada.
Así que en cuanto empiece a llover: baja la velocidad y aumenta la distancia, aún más de lo que te pediría el aspecto de la carretera.
Los ajustes básicos
Reduce la velocidad. No hay técnica que sustituya a esto.
Duplica la distancia de seguridad. La distancia de frenado sobre mojado aumenta mucho, y además el auto de delante te lanza agua que reduce tu visibilidad.
Todo más suave: acelerar, frenar y girar. Los movimientos bruscos son los que rompen la adherencia. Frena antes y más progresivamente.
Frena con el motor levantando el pie antes de pisar el freno, especialmente en curva o en bajada.
No uses el control de velocidad en lluvia intensa. Si el auto pierde adherencia, el sistema puede reaccionar mal.
Y evita los charcos y las rodadas, esas dos canales que forman los neumáticos en el asfalto y donde se acumula el agua.
Verte y que te vean
Enciende las luces de cruce, siempre, aunque sea de día. No es tanto para ver como para que te vean.
Las luces antiniebla traseras, solo con visibilidad muy reducida. Con lluvia normal deslumbran mucho al de detrás y son contraproducentes.
No conduzcas solo con las luces diurnas: en muchos autos no encienden los pilotos traseros, así que desde atrás eres casi invisible bajo la lluvia.
Y quita el vaho. Es lo que más visibilidad quita y lo que peor se resuelve. La forma correcta: aire acondicionado encendido con aire caliente y dirigido al parabrisas, y con la recirculación desactivada. El aire acondicionado seca el aire; sin él, tardas mucho más.
Las escobillas y los neumáticos
Son lo que de verdad decide si conduces con seguridad bajo la lluvia.
Escobillas. Si dejan rayas, chirrían o saltan, están gastadas. Cuestan poco y se cambian en dos minutos. Es el accesorio con mejor relación entre precio y seguridad que existe.
Neumáticos. El dibujo es lo que evacúa el agua. Con poco dibujo, el neumático no puede sacar el agua y flota.
- Revisa la profundidad con los testigos que el propio neumático lleva en las ranuras.
- Comprueba la presión, porque una presión baja empeora mucho el comportamiento sobre mojado.
- Y ten en cuenta que **un neumático al límite legal ya se comporta bastante peor** en lluvia que uno nuevo.
La guía de cómo revisar los neumáticos lo detalla.
El aquaplaning
Es cuando se forma una capa de agua entre el neumático y el asfalto y el auto deja de tener contacto con la carretera. Es la situación que más asusta.
Cómo se nota: el volante se vuelve ligero de repente, el motor sube de vueltas sin que el auto acelere, y pierdes la sensación de dirección.
Qué hacer:
- Levanta el pie del acelerador, suavemente.
- No frenes.
- No gires el volante. Sujétalo firme y recto.
- Espera a notar que las ruedas recuperan contacto.
- Y entonces, corrige con suavidad.
Es contraintuitivo —el instinto pide frenar y girar— y por eso conviene tenerlo pensado antes.
Cómo evitarlo: menos velocidad, buen dibujo en los neumáticos, presión correcta y evitar los charcos y las rodadas.
Charcos y zonas inundadas
No cruces agua acumulada si no sabes su profundidad. Basta menos agua de la que la gente cree para arrastrar un auto, y una acumulación puede esconder un socavón.
Si tienes que cruzar poco agua: despacio, en marcha corta y sin parar.
Y después de cruzar, prueba los frenos con suavidad varias veces mientras circulas despacio: el agua reduce su eficacia hasta que se secan.
Si el motor se para dentro del agua, no intentes arrancar. El agua aspirada puede destruir el motor.
Si la lluvia es muy intensa
Detente. En un área de servicio o un lugar seguro, nunca en el arcén si puedes evitarlo.
Si tienes que parar en el arcén, luces de emergencia y sal del auto por el lado seguro, alejándote de la calzada.
Y espera. Las tormentas fuertes suelen durar poco.
Lo esencial
- Los primeros diez minutos de lluvia son los más resbaladizos.
- Duplica la distancia de seguridad y reduce la velocidad.
- Todo suave: acelerar, frenar y girar.
- Luces de cruce siempre, aunque sea de día. Las diurnas no bastan.
- Antiniebla traseras solo con visibilidad muy reducida.
- Contra el vaho: aire acondicionado con aire caliente al parabrisas, sin recirculación.
- Escobillas y dibujo de los neumáticos deciden casi todo.
- En aquaplaning: levanta el pie, no frenes, no gires.
- No cruces agua de profundidad desconocida.
Si solo cambias una cosa cuando empiece a llover: baja la velocidad los primeros diez minutos. Es cuando ocurren la mayoría de los sustos.