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Cómo gastar menos combustible solo con tu forma de conducir

Foto: Gabriel Rissi en Pexels

Dos personas con el mismo auto, en la misma ruta, pueden tener consumos que se diferencian bastante. No es el vehículo: es cómo se conduce.

Y lo mejor de esto es que no hay que comprar nada ni modificar nada. Son hábitos, y la mayoría se adquieren en una semana.

Lo que más consume: acelerar y frenar

Aquí está casi todo el ahorro posible, y conviene entender por qué.

Cada vez que aceleras, el motor gasta combustible para poner en movimiento una masa de más de mil kilos. Cada vez que frenas, conviertes toda esa energía en calor y la tiras. Frenar es literalmente quemar dinero que ya pagaste.

Por eso el estilo que menos consume no es el lento: es el constante.

Acelera con suavidad, sin pisar a fondo. Un arranque brusco puede consumir varias veces más que uno progresivo en esos mismos segundos.

Anticipa lo que viene. Mira más allá del auto de delante. Si ves un semáforo en rojo a doscientos metros, levantar el pie y llegar rodando gasta prácticamente nada; llegar acelerando para frenar de golpe gasta el doble y además desgasta los frenos.

Mantén distancia. Ir pegado te obliga a acelerar y frenar constantemente siguiendo al de delante. Con más espacio, conduces según el tráfico general y mucho más estable.

La velocidad importa más de lo que parece

La resistencia del aire no crece de forma proporcional a la velocidad: crece mucho más rápido. Al doble de velocidad, el aire opone alrededor de cuatro veces más resistencia.

En la práctica: el consumo se dispara en autopista a partir de cierto punto. Bajar de una velocidad alta a una moderada puede reducir el consumo de forma notable, y en un trayecto largo la diferencia de tiempo suele ser de pocos minutos.

Haz la cuenta alguna vez: en un viaje de dos horas, ir considerablemente más rápido te ahorra un puñado de minutos y te cuesta bastante combustible. Rara vez compensa.

Las marchas

Cambia pronto a una marcha más larga. El motor consume menos girando despacio con marcha alta que revolucionado con marcha corta.

No circules en una marcha demasiado larga hasta el punto de que el motor vibre o se ahogue: eso también gasta y castiga la mecánica. Se busca el punto en que va suelto y sin esfuerzo.

Al bajar una pendiente, deja la marcha puesta y levanta el pie en lugar de ir en punto muerto. Con el pie fuera del acelerador y marcha engranada, muchos motores modernos cortan la inyección y el consumo en ese momento es prácticamente nulo. En punto muerto, el motor necesita combustible para no apagarse.

El aire acondicionado y las ventanillas

Un debate eterno con una respuesta que depende de la velocidad:

En ciudad, a velocidad baja, las ventanillas abiertas son más eficientes.

En carretera, a velocidad alta, las ventanillas abiertas crean tanta resistencia que sale más barato el aire acondicionado.

Y en cualquier caso: usar el aire consume, pero abrir las ventanillas a velocidad alta también. No hay opción gratis; hay que elegir la menos cara según dónde vayas.

El peso y lo que llevas fuera

Vacía el maletero. Cada kilo extra hay que acelerarlo en cada arranque. Mucha gente lleva meses transportando cosas que no necesita.

Quita la baca o el portaequipajes cuando no lo uses. Esto sorprende a bastante gente: una baca vacía puede aumentar el consumo de forma significativa en carretera, solo por la resistencia al aire. Es de las cosas que más penalizan y más se olvidan.

Los neumáticos: lo más rentable que puedes revisar

Los neumáticos con poca presión aumentan el consumo, porque deforman más y oponen más resistencia al rodar. Además se desgastan antes y frenan peor.

Revísalos una vez al mes, en frío, y ajusta a la presión que indica el fabricante —está en una pegatina en el marco de la puerta del conductor o en el manual, no en el propio neumático.

Es una comprobación de tres minutos que ahorra combustible, alarga la vida de los neumáticos y mejora la seguridad. No hay mejor relación esfuerzo/resultado en todo este artículo.

Ralentí: menos importante de lo que se cree

Calentar el motor parado antes de salir no es necesario en los autos modernos. Se calienta antes y mejor conduciendo con suavidad los primeros minutos.

Si vas a estar parado más de un minuto, apagar el motor consume menos que dejarlo al ralentí. Muchos autos actuales ya lo hacen solos.

Mitos que no funcionan

Los "ahorradores de combustible" que se conectan al auto. Imanes, pastillas, dispositivos electrónicos. No existe ninguno con eficacia demostrada.

Llenar el depósito de madrugada "porque el combustible está más frío y cabe más". El combustible se almacena bajo tierra a temperatura estable. La diferencia es despreciable.

Ir en punto muerto para ahorrar. Ya lo vimos: es peor, y además pierdes control del vehículo.

El combustible de mayor octanaje no ahorra si tu auto no lo requiere. Solo es más caro.

Lo esencial

  • Acelera y frena con suavidad. Frenar es tirar la energía que ya pagaste.
  • Anticipa el tráfico y mantén distancia: menos frenadas, menos gasto.
  • La velocidad alta dispara el consumo porque el aire opone mucha más resistencia.
  • Cambia pronto a marchas largas sin ahogar el motor.
  • En bajada, deja la marcha puesta: muchos motores cortan la inyección.
  • Ciudad: ventanillas. Carretera: aire acondicionado.
  • Quita la baca cuando no la uses y vacía el maletero.
  • Revisa la presión de los neumáticos una vez al mes. Es lo más rentable de la lista.
  • Nada de aparatos ahorradores. No funcionan.

Conducir suave no es conducir lento. Es llegar casi igual de rápido gastando bastante menos.