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Cómo entender las luces del tablero que se encienden

Foto: Diana ✨ en Pexels

Se enciende un símbolo que no reconoces y aparecen dos reacciones igual de malas: entrar en pánico, o ignorarlo durante semanas.

Hay una forma rápida de saber en cuál de los dos casos estás, y no requiere saber mecánica. El color te lo dice todo.

El color es el idioma

Los fabricantes usan el mismo código en todos los autos del mundo:

Rojo: detente. Hay riesgo para el motor o para tu seguridad. No es «ve al taller pronto», es «para en cuanto sea seguro hacerlo».

Amarillo o naranja: revísalo. Algo no funciona bien, pero puedes conducir con cuidado hasta el taller. No lo dejes semanas.

Verde o azul: informativo. Simplemente te dice que algo está activo: luces, intermitentes, control de crucero. No es un aviso.

Con esto solo, ya sabes si tienes que detenerte o no.

Las rojas: para ahora

Presión de aceite (una aceitera). De las más serias. Si se enciende en marcha, el motor puede estar quedándose sin lubricación, y eso lo destruye en minutos. Detente en cuanto puedas, apaga y revisa el nivel de aceite. Si está bajo, no sigas conduciendo hasta rellenarlo; si está bien y la luz sigue, no arranques: hay que remolcarlo.

Temperatura del refrigerante (un termómetro sobre olas). El motor se está sobrecalentando. Detente y deja enfriar. Y una advertencia importante: nunca abras el tapón del radiador con el motor caliente; sale vapor a presión y provoca quemaduras graves.

Batería o sistema de carga. El alternador puede no estar cargando. El auto seguirá andando con lo que quede en la batería y después se apagará. Ve directo al taller más cercano, sin rodeos y sin apagar el motor si puedes evitarlo.

Freno. Puede ser el freno de mano puesto —compruébalo primero— o falta de líquido de frenos, que es grave. Si no es el freno de mano, no sigas.

Airbag. El auto funciona, pero el airbag podría no activarse en un choque. No es urgente para el motor; sí para tu seguridad.

Las amarillas: al taller sin prisa, pero ve

Motor (la silueta del motor, la famosa «check engine»). La más temida y la más malinterpretada. Cubre decenas de causas, muchas menores.

  • Encendida fija: algo falla, pero puedes conducir con normalidad hasta el taller.
  • Parpadeando: eso sí es serio. Suele indicar un fallo de combustión que puede dañar el catalizador, que es caro. Reduce velocidad y ve al taller cuanto antes.

Un truco que ahorra dinero: comprueba que el tapón del combustible esté bien cerrado. Un tapón flojo enciende esa luz con más frecuencia de la que imaginas, y se apaga sola tras unos viajes.

Presión de neumáticos. Revisa los cuatro en frío. También se enciende sola cuando baja mucho la temperatura ambiente, sin que haya pinchazo.

ABS. Los frenos siguen funcionando, pero sin el sistema antibloqueo: en una frenada fuerte pueden bloquearse las ruedas. Conduce con más distancia.

Control de estabilidad. Si parpadea mientras conduces, está actuando —es normal en superficie resbaladiza. Si queda fija, está averiado o desactivado.

Precalentamiento (una espiral, en motores diésel). Al arrancar en frío es normal esperar a que se apague. Si se queda encendida, hay que revisarlo.

La comprobación que casi nadie hace

Al girar la llave sin arrancar, todos los testigos deben encenderse unos segundos y luego apagarse.

Eso es una prueba del propio sistema. Y sirve para algo importante: si una luz de aviso no se enciende en ese momento, puede que la bombilla esté fundida o quitada —a veces a propósito, para ocultar una avería. Es una de las primeras cosas que conviene mirar al comprar un auto usado.

Qué hacer cuando se enciende algo

  1. Mira el color. Rojo, detente. Amarillo, sigue con cuidado.
  2. Fíjate si parpadea. Parpadear siempre es más grave que estar fija.
  3. Escucha y siente. ¿Ruidos nuevos, olores, pérdida de fuerza, vibración? Eso vale más que el símbolo.
  4. Consulta el manual. Cada fabricante tiene alguno propio, y el manual los explica todos. Está en la guantera y casi nadie lo abre.
  5. Anota cuándo pasa. ¿En frío, al acelerar, en subida? Al mecánico esa información le ahorra tiempo y a ti dinero.

Lo que no conviene hacer

Ignorar una luz porque «el auto anda bien». Muchas averías caras empiezan como una luz encendida sin síntomas.

Poner cinta encima. Suena a broma y se ve más de lo que debería.

Cambiar piezas a ciegas. Un diagnóstico cuesta bastante menos que reemplazar componentes por sospecha.

Lo esencial

  • Rojo: detente. Amarillo: revísalo. Verde: informativo.
  • Presión de aceite y temperatura son las dos que exigen parar ya.
  • Nunca abras el radiador con el motor caliente.
  • Luz de motor fija: al taller sin urgencia. Parpadeando: con urgencia.
  • Comprueba el tapón del combustible antes de asustarte con la luz de motor.
  • Al girar la llave deben encenderse todas. Si falta una, sospecha.
  • Anota cuándo aparece. Es la información que el mecánico necesita.

Entender el color convierte un susto en una decisión de treinta segundos.