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Cómo saber si un auto usado tiene problemas antes de comprarlo

Foto: Sergey Meshkov en Pexels

Comprar un auto usado es de las decisiones donde más dinero se pierde por ir con prisa. El vendedor conoce el vehículo; tú lo ves durante veinte minutos. Esa asimetría es la que hay que compensar.

No necesitas ser mecánico. La mayoría de los problemas caros dejan señales visibles, y casi todas se detectan con paciencia y una linterna.

Antes de ir a verlo

Ve de día y con buen tiempo. La penumbra y la lluvia esconden abolladuras, diferencias de pintura y manchas en el suelo. Un vendedor que solo puede enseñártelo de noche te está diciendo algo sin querer.

Pide que esté en frío. Si al llegar el motor ya está caliente, es probable que lo hayan encendido antes para que arranque suave y no oigas los ruidos del arranque en frío, que es cuando más se delatan los problemas. Esta es la maniobra más común de todas.

La carrocería: buscando reparaciones

Agáchate y mira a lo largo del lateral, desde delante hacia atrás. Los reflejos de la luz deben ser continuos. Si una zona ondula, ahí hubo masilla.

Compara el color entre piezas contiguas. Una puerta con un tono ligeramente distinto significa repintado. No es grave por sí solo, pero indica que ahí hubo un golpe.

Mira las separaciones entre piezas. Puertas, capó y maletero deben tener huecos iguales y paralelos. Un hueco más ancho de un lado que del otro suele significar que se desmontó y se volvió a montar.

Revisa los tornillos de las bisagras y del capó. Si la pintura de la cabeza está marcada o saltada, alguien los aflojó.

Abre el maletero y levanta la alfombra. El hueco de la rueda de repuesto es donde peor se disimulan las reparaciones y donde primero aparece la corrosión.

Los neumáticos cuentan la historia

Deben desgastarse de forma pareja. Si un neumático está más gastado por el borde interior o exterior, hay un problema de alineación o de suspensión.

Comprueba que los cuatro sean de la misma medida y preferiblemente de marcas similares. Cuatro neumáticos distintos indican mantenimiento a base de parches.

Mira la fecha. En el lateral hay un código de cuatro cifras: las dos primeras son la semana y las dos últimas el año. Un neumático de más de seis años está envejecido aunque tenga dibujo.

Debajo del auto

Pide moverlo del sitio y mira el suelo donde estaba. Manchas oscuras significan aceite; rojizas o marrones, líquido de transmisión o de dirección; verdosas, refrigerante. Cualquiera de ellas es una fuga.

Con una linterna, mira los bajos. Óxido superficial es normal con los años; óxido con escamas o zonas hinchadas es corrosión avanzada y no tiene arreglo barato.

El motor, en frío

Levanta el capó antes de arrancar.

Saca la varilla del aceite. Debe estar entre las marcas, de color ámbar o marrón oscuro. Si está negro y espeso, no le hacían el mantenimiento. Si está lechoso o con espuma clara, puede haber agua mezclada, y eso es de los problemas más caros que existen.

Mira el tapón del aceite por dentro. Una pasta blanquecina pegada ahí es otra señal de la misma avería.

Revisa las mangueras: no deben estar agrietadas ni blandas al apretarlas.

El arranque y la marcha

Arranca con la ventanilla bajada y escucha. Un chirrido agudo al arrancar suele ser una correa. Un golpeteo metálico que sube con las revoluciones es motivo suficiente para irse.

Mira el humo del escape los primeros segundos:

  • Vapor blanco que desaparece: normal, es condensación.
  • Humo blanco denso y constante: posible entrada de refrigerante al motor. Caro.
  • Humo azulado: está quemando aceite.
  • Humo negro: exceso de combustible.

En marcha, prueba estas cuatro cosas:

En una recta despejada, suelta un momento el volante: el auto no debería irse claramente hacia un lado.

Frena con firmeza desde una velocidad moderada. No debe vibrar el volante ni desviarse.

Acelera con decisión y comprueba que responde sin tirones ni retrasos.

Pasa por un bache con la ventanilla bajada. Golpes secos o crujidos apuntan a la suspensión.

El tablero

Al girar la llave sin arrancar, todos los testigos deben encenderse. Es una comprobación que casi nadie hace y muy reveladora: si alguna luz de aviso no se enciende, puede que hayan quitado la bombilla para ocultar una avería.

Después de arrancar, todas deben apagarse. Si queda alguna encendida, pregunta y no te conformes con "eso es del sensor".

Los papeles

Comprueba que el número de bastidor coincide entre la documentación y el que está grabado en el auto (suele verse en la base del parabrisas y en el vano del motor). Si no coinciden, aléjate sin más conversación.

Pide el historial de mantenimiento. Facturas y sellos. Un auto con historial completo vale más y suele estar mejor cuidado.

Verifica que el vendedor es el titular que figura en los papeles.

La comprobación que más rinde

Si el auto te convence, llévalo a un taller de tu confianza y pide una revisión previa a la compra. Cuesta una fracción mínima del precio del auto y es la única forma de ver lo que no se ve desde fuera.

Si el vendedor se niega, ya tienes tu respuesta. Quien no tiene nada que esconder no teme una revisión.

Lo esencial

  • Ve de día y con el motor frío. Si ya está caliente, sospecha.
  • Mira el lateral a contraluz buscando ondulaciones de masilla.
  • Neumáticos con desgaste parejo y de menos de seis años.
  • Mueve el auto y mira el suelo donde estaba aparcado.
  • Aceite negro o lechoso: mal mantenimiento o avería seria.
  • Al girar la llave, todos los testigos deben encenderse. Si falta uno, puede estar oculto a propósito.
  • Comprueba que el número de bastidor coincide con los papeles.
  • Revisión en tu taller antes de pagar. Y si no lo permiten, no compres.

Veinte minutos de comprobaciones y una revisión en el taller te ahorran, con frecuencia, más de lo que cuesta el auto entero en reparaciones.