En la mayoría de las casas, el gas se va por dos sitios: el agua caliente y la cocina, con el agua caliente llevándose casi siempre la mayor parte.
Eso importa porque la gente intenta ahorrar donde menos hay. Ajustar la ducha rinde mucho más que apagar el fuego dos minutos antes, aunque las dos cosas sumen.
El agua caliente: donde está el ahorro grande
La temperatura del calentador
Muchos calentadores vienen ajustados a una temperatura innecesariamente alta, tanto que luego hay que mezclar con mucha agua fría para poder usarla.
Bájalo a unos 55 o 60 grados. Es suficiente para todo uso doméstico, gasta bastante menos y además reduce la acumulación de cal. No bajes mucho más: por debajo de cierta temperatura pueden proliferar bacterias en los depósitos.
Si el tuyo tiene depósito y notas que se enfría entre usos, aislarlo con una funda térmica reduce la pérdida de calor.
La ducha
Es el mayor consumo de agua caliente de la casa.
Acorta el tiempo. Cada minuto menos se nota en la factura.
Instala un cabezal de bajo caudal. Cuesta poco, se cambia en cinco minutos y reduce mucho el agua sin que la ducha se note peor: mezcla aire con el agua.
Cierra mientras te enjabonas, si tu grifo lo permite con comodidad.
Y baja un poco la temperatura. Un grado menos no se nota y suma.
Los grifos
Deja el monomando en el centro o hacia el frío cuando lo cierres. Si lo dejas girado hacia el calor, la próxima vez que abras para lavarte las manos enciendes el calentador para nada, gastando gas sin llegar a usar agua caliente. Es uno de los desperdicios más comunes y más invisibles.
Arregla las goteras. Una gota constante de agua caliente es gas que se va todo el día.
Instala aireadores en los grifos. Baratos y eficaces.
El lavado
Lava la ropa en frío. Calentar el agua es la mayor parte del consumo de una lavadora.
Y llena el lavavajillas antes de ponerlo, con programa económico. Suele gastar menos agua caliente que lavar a mano con el grifo abierto.
La cocina
Tapa las ollas
El consejo que más ahorra en la cocina, y el que menos gente aplica. Sin tapa, el calor se escapa por arriba y el agua tarda mucho más en hervir. Con tapa, puede tardar bastante menos y necesitar menos llama para mantener el hervor.
Ajusta la llama al tamaño de la olla
La llama que sale por los lados de la olla no calienta nada, solo calienta la cocina. Ajusta el fuego para que quede dentro del diámetro del fondo.
Y usa el quemador del tamaño adecuado: una olla pequeña en un quemador grande desperdicia gas.
Baja el fuego cuando hierva
Una vez que el agua hierve, subir más la llama no la calienta más: solo la evapora más rápido. Baja al mínimo que mantenga el hervor.
Usa la olla adecuada
La olla a presión cocina en una fracción del tiempo y es el mayor ahorro de gas de la cocina para legumbres, guisos y carnes duras.
Fondos planos y gruesos aprovechan mejor el calor. Un fondo deformado que no apoya bien desperdicia mucho.
Y la cantidad justa de agua. Calentar agua de más es gas de más.
Aprovecha el calor residual
Apaga unos minutos antes de terminar la cocción: el calor acumulado en la olla termina el trabajo.
Cocina varias cosas a la vez cuando enciendas el horno, que es lo que más gasta de todo.
Y no precalientes el horno más de lo necesario, ni abras la puerta a mirar: cada apertura pierde una parte importante del calor.
Descongela antes
Cocinar algo congelado necesita mucho más tiempo y energía. Pásalo al refrigerador la noche anterior: descongela solo, y de paso ayuda a enfriar el refrigerador.
Mantenimiento que ahorra
Los quemadores limpios. Si la llama es amarilla o irregular, están obstruidos y queman mal. Una llama correcta es azul y estable. Límpialos con un cepillo y desatasca los orificios.
Revisión del calentador. Un aparato con cal o mal ajustado gasta bastante más.
Y revisa las conexiones y el tubo del gas. Esto no es ahorro, es seguridad: sustituye el tubo cuando toque y comprueba que no hay fugas con agua jabonosa — si aparecen burbujas, hay fuga—. Ante cualquier olor a gas, cierra la llave, ventila, no enciendas nada ni acciones interruptores y avisa a un técnico.
Lo esencial
- El agua caliente gasta más que la cocina. Ahí está el ahorro grande.
- Baja el calentador a 55-60 grados.
- Cabezal de bajo caudal en la ducha: barato y muy eficaz.
- Deja el monomando hacia el frío al cerrarlo. Desperdicio invisible.
- Tapa las ollas. El mejor consejo de la cocina.
- La llama nunca debe salir por los lados de la olla.
- Cuando hierva, baja al mínimo: más llama no calienta más.
- Olla a presión para todo lo que tarde.
- Descongela en el refrigerador la noche anterior.
- Llama azul y estable. Amarilla significa quemador sucio.
Tapar las ollas y bajar la temperatura del calentador son dos cosas de un minuto que se notan en la primera factura.