Las fotos son lo único del teléfono que no se puede volver a descargar. Y sin embargo, la mayoría de la gente las tiene en un solo sitio: el propio teléfono.
Un teléfono se rompe, se moja, se pierde o lo roban. Cuando pasa, todo lo demás se recupera. Las fotos, no.
La regla que evita casi todas las pérdidas
Los profesionales usan una fórmula sencilla, y funciona igual en casa:
Tres copias, en dos sitios distintos, y una de ellas fuera de casa.
Traducido a la práctica:
- El teléfono (la copia de trabajo)
- Una computadora o disco externo (la copia local)
- La nube (la copia fuera de casa)
El motivo de la tercera es importante: un incendio, una inundación o un robo se llevan a la vez el teléfono y el disco que está en el mismo cajón. Solo lo que está en otro sitio sobrevive a eso.
Si solo puedes tener dos, que sean el teléfono y la nube.
Las opciones gratuitas
Los servicios de nube que ya vienen con tu cuenta ofrecen una cantidad gratuita. Suele bastar para fotos si vigilas el espacio, y todos permiten subida automática por wifi, que es la parte clave: una copia que hay que acordarse de hacer, no se hace.
Cuidado con la calidad de subida. Muchos servicios ofrecen guardar en «calidad reducida» sin consumir espacio o menos espacio. Para fotos de teléfono suele ser suficiente, pero si te importa el original, comprueba qué opción tienes marcada.
Tu computadora es la copia gratuita más grande que tienes. Conecta el teléfono por cable, copia la carpeta de fotos y guárdala. No cuesta nada y no depende de ninguna suscripción.
Un disco externo es la mejor relación precio-capacidad si acumulas mucho. No es gratis, pero es un gasto único.
Cómo montarlo, paso a paso
1. Activa la subida automática en el servicio de nube que uses. Solo por wifi, para no gastar datos.
2. Espera a que suba todo. La primera vez puede tardar días. Déjalo cargando y conectado a wifi por las noches.
3. Comprueba que subió de verdad. Entra desde otro dispositivo o desde el navegador y mira que estén tus fotos. Esta comprobación es la que casi nadie hace, y es la que distingue una copia real de una supuesta.
4. Haz la copia local. Cable, copiar y pegar en una carpeta de la computadora, o al disco externo.
5. Ponte un recordatorio cada tres o seis meses para repetir la copia local.
Los errores que hacen perderlo todo
Creer que sincronizar es respaldar. No es lo mismo, y es el malentendido más peligroso de todos.
Si borras una foto en el teléfono y tienes sincronización activada, se borra también en la nube. La sincronización copia los cambios en ambos sentidos, incluidos los borrados. Una copia de seguridad de verdad conserva lo que ya no está en el original.
Por eso conviene tener al menos una copia que no se sincronice: esa carpeta en la computadora o en el disco externo, que nadie toca.
No comprobar nunca. Una copia que nunca se ha verificado no es una copia, es una suposición.
Guardarlo todo en el mismo sitio físico. Teléfono y disco en la misma casa comparten el mismo incendio.
Depender de un servicio gratuito sin vigilar el espacio. Cuando se llena, la subida se detiene en silencio y llevas meses sin copia sin saberlo.
No incluir los vídeos. Ocupan mucho y a menudo quedan fuera de la copia. Son igual de irremplazables.
Un consejo aparte para lo que más importa
De todas tus fotos, hay unas pocas que no querrías perder por nada: la boda, los hijos pequeños, alguien que ya no está.
Sepáralas en una carpeta propia y trátalas distinto. Esas merecen las tres copias, y vale la pena imprimir algunas. Un papel en una caja sobrevive a formatos, servicios que cierran y cuentas que se pierden.
Lo esencial
- Tres copias, dos sitios, una fuera de casa.
- Si solo puedes tener dos: teléfono y nube.
- Activa la subida automática por wifi. Lo que hay que recordar, no se hace.
- Comprueba que subió entrando desde otro dispositivo. Casi nadie lo hace.
- Sincronizar no es respaldar: si borras, se borra en los dos sitios.
- Ten una copia que no se sincronice.
- Vigila el espacio gratuito. Cuando se llena, la copia se detiene en silencio.
- Incluye los vídeos.
- Imprime las diez fotos que no querrías perder nunca.
Una tarde de configuración evita la única pérdida digital que no tiene arreglo.