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Cómo hacer que la ropa te dure el doble

Foto: RDNE Stock project en Pexels

La ropa no se gasta sobre todo por usarla: se gasta al lavarla. Cada lavado arrastra fibras, y la temperatura, el centrifugado y la secadora aceleran mucho ese proceso.

Cambiando unas cuantas costumbres, las mismas prendas duran bastante más y se ven mejor. Y de paso, la factura de luz y agua baja.

Lava menos

Suena raro y es el consejo que más alarga la vida de la ropa.

No todo se lava tras un uso. Los pantalones, las chaquetas, los suéteres y las prendas exteriores aguantan varios usos si no están manchados ni huelen.

Ventila en lugar de lavar. Colgar una prenda unas horas en un sitio aireado elimina casi todo el olor.

Lava por manchas cuando sea puntual, en lugar de meter la prenda entera.

Los vaqueros son el ejemplo claro: lavarlos mucho los descolora y los deshace. Ventilar entre usos y lavar solo cuando haga falta, del revés y en frío, es lo que los mantiene.

Lo que sí se lava siempre tras cada uso: ropa interior, calcetines, camisetas pegadas al cuerpo y todo lo que se haya usado para hacer ejercicio.

Los ajustes de la lavadora

Lava en frío. A 30 grados o menos se limpia perfectamente la ropa de uso diario con un buen detergente. El agua caliente encoge, decolora y deforma. Deja las temperaturas altas para toallas, sábanas y ropa de alguien enfermo.

Baja el centrifugado. Es lo que más maltrata las fibras. Para ropa delicada y prendas que quieras conservar, un centrifugado bajo arruga menos y desgasta mucho menos.

Usa menos detergente. El exceso no se enjuaga bien, se queda en las fibras, endurece la ropa y atrae suciedad. Casi todo el mundo usa más del necesario: mira la dosis y redúcela.

No sobrecargues el tambor. La ropa necesita moverse para limpiarse. Como referencia, debe caber una mano entre la ropa y la parte alta del tambor.

Cierra cremalleras y abrocha botones, que enganchan otras prendas.

Y dale la vuelta a las prendas con estampados, colores oscuros y vaqueros. El roce se lo lleva el interior.

Separa mejor

Además de color, separa por tipo de tejido.

Las toallas y la ropa de rizo sueltan pelusa que se pega a todo lo demás. Lávalas aparte.

Las prendas con cremalleras, corchetes o partes rígidas dañan lo delicado.

Lo delicado, en bolsa de malla. Ropa interior, medias, tejidos finos. Es un accesorio barato que evita muchísimos destrozos.

Y lo nuevo de color intenso, solo las primeras veces, que suelta tinte.

La secadora

Es lo que más acorta la vida de la ropa, con diferencia. La pelusa que recoge su filtro son fibras de tu ropa desprendiéndose.

Seca al aire siempre que puedas. Es gratis y la ropa dura mucho más.

Si usas secadora, elige temperatura baja y sácala ligeramente húmeda para terminar al aire.

Limpia el filtro cada vez. Mejora la eficiencia y evita riesgo de incendio.

Y nunca metas en la secadora lana, seda, prendas con elástico ni nada con estampado plastificado.

Al tender y guardar

Sacude cada prenda antes de tenderla: se seca antes y arruga menos.

A la sombra los colores oscuros. El sol directo decolora, aunque desinfecta y va muy bien para lo blanco.

Los suéteres, en horizontal, nunca colgados: el peso del agua los deforma para siempre.

Cuélgalo todo del revés si hay sol fuerte.

Guarda solo lo que esté completamente seco. Una prenda con algo de humedad en el armario genera olor y moho.

Y usa perchas adecuadas: las de alambre fino deforman los hombros. Lo pesado y de punto, doblado en el estante.

Cuidados por tipo de tejido

Algodón. Resistente, pero encoge con calor. Frío y secado al aire.

Lana. Nunca frotes ni retuerzas. Agua fría, detergente específico, y secar en horizontal sobre una toalla. El calor y el movimiento la apelmazan de forma irreversible.

Seda. A mano, agua fría, sin retorcer y a la sombra.

Sintéticos. Retienen olor más que las fibras naturales: por eso la ropa de deporte huele aunque esté limpia. Lava en frío, sin suavizante, y ventílala inmediatamente después de usarla.

Prendas con elástico. El calor destruye la elasticidad. Siempre en frío y nunca a la secadora.

Sobre el suavizante

Se usa mucho más de lo que conviene.

Recubre las fibras, lo que reduce la capacidad de absorción de las toallas y la transpirabilidad de la ropa deportiva y técnica.

Alternativa: media taza de vinagre blanco en el compartimento del suavizante. Ablanda, elimina residuos de detergente y no deja olor al secarse.

Arreglar en vez de tirar

Un botón, un descosido o un dobladillo se arreglan en minutos y alargan años una prenda.

Quita las bolitas de los suéteres con una maquinilla específica o una cuchilla con cuidado.

Y trata las manchas de inmediato: en fresco sale casi todo; en seco, casi nada.

Lo esencial

  • Lava menos. Ventilar entre usos alarga más la vida de la ropa que cualquier otra cosa.
  • Agua fría y centrifugado bajo.
  • Menos detergente del que crees, y no sobrecargues el tambor.
  • Del revés los oscuros, los estampados y los vaqueros.
  • Bolsa de malla para lo delicado; toallas siempre aparte.
  • La secadora es lo que más desgasta. Al aire siempre que puedas.
  • Suéteres en horizontal, nunca colgados.
  • Cambia el suavizante por vinagre blanco.
  • Trata las manchas en fresco, y arregla en vez de tirar.

Frío, poco detergente y sin secadora: con esas tres cosas la ropa dura notablemente más y se ve mejor durante mucho más tiempo.